El Mercadillo de Pepa

Objetos exclusivos, cachivaches, cousos y muchas sonrisas

COMPRAS INDIAS.

Después de tres meses de mi llegada, ahora empiezo a moverme por Delhi con relativa facilidad. Empiezo a descubrir nuevos mercados o market, como les llaman aquí, donde se puede comprar cualquier objeto, prenda, mueble, joya, bisutería, calzado, etc. etc.. que nos podamos imaginar. Imaginaos lo que yo disfruto. A veces incluso soy incapaz de ver con claridad lo que tienen las cientos de tiendas que hay.

Decir tiendas es la traducción al español porque lo que hay no son precisamente tiendas como tal. En estos grandes markets la mayoría de «las tiendas» son pequeños espacios llenos de mercancía en la que apenas puedes entrar. Los vendedores están en la calle y gente, mucha gente, todos entremezclados con tuc tuc, como yo les llamo a esos cochecillos eléctricos con capota amarilla ( venditos sean), bicicletas, coches, ruido, olores, puestecillos de comida con un aspecto estupendo pero que no debemos comer por higiene (cuestión de salud) y más vendedores que te llaman continuamente y tus sentidos que se aturrullan y el color, el color que todo lo inunda. Y la suciedad y el polvo que se te mete en cada poro de la piel, tu pelo que cambia de tacto y tus manos y uñas negras… increíble pero cierto. Cuando llego a casa después de una de estas salidas, como yo les llamo, y me miro al espejo, no me reconozco.

Pero me gusta, mejor dicho, me encanta. Y  cuando después de mirar y mirar me decido, llega la peor parte. Discutir el precio. Y en ingles, o parecido. Siempre hay que regatear. Ser occidental es un inconveniente, te ven y ven euros en tu cara. Así que ya sabes que te van a pedir por lo menos el doble que a un indio. Y siempre, después de comprar, sé que aún estoy pagando de más aunque haya conseguido buen precio. Pero el juego es así.

Casi todos los fines de semana paso al menos un día entero en uno de estos mercadillos. Y como ya os dije en alguna otra ocasión, o eso creo, mucha de la mercancía que veo me resulta muy familiar porque la veo en muchas tiendas de mi ciudad. Aquí la diferencia está en que la mayoría de estos locales venden un único producto y con gran variedad de modelos, diseños, tamaños, formas y colores. Y ahí radica mi problema porque a la hora de elegir….me gusta todooooooooo. He visto preciosidades, como diría mi tía. Y es un ejercicio de autocontrol. Y debería ser estudiado. Si señor. No es fácil ver lo que ves, tener una tarjeta de crédito en la mano y no comprar. Jajaja, bromas aparte, yo tengo mi truquillo. Cada vez que veo algo pienso a quién puede gustarle. Y compro solo para esa persona. Así sucesivamente.

No me fue mal con el método. Estuve en España y todos mis regalos indios gustaron mucho ( eso me dijeron) y aproveché para llevar algunas cosillas y venderlas pues también gustaron  porque mi familia y amigos compraron todo. Bolsos, pashimas, bisutería, sandalias e incluso una maravillosa colcha hecha a mano de pedrería. Y me hicieron algunos encargos.

Y a eso dedico mi tiempo libre aquí. Excepto los días de turisteo, visito y compro en mercadillos. Esta semana, por primera vez, enviaré un paquete con algunas de las compras. Me han garantizado el envío y el coste es asumible así que..allá va.

Os muestro y seguiré mostrando, cositas que encuentro y que puedan gustar y si queréis algo ya sabéis, no tenéis más que pedirlo.

Algunas fotos. Tengo muchas más. 20150211_184824 20150217_11122920150217_11120020150217_11084620150217_10313420150223_19282920150217_103751

 

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Muebles en Delhi.

Namasté. El día de Reyes tuve un regalo especial. Una amiga se ofreció a llevarme a otro almacén de muebles, mucho más grande que el anterior, me dijo, y así podremos comparar precios. Dicho y hecho. Con su «driver» y tras casi una hora, llegamos al lugar. Varias naves repletas de todo tipo de muebles ( armarios, puertas, sillas, mesas, camas, baúles, cajas), lámparas y algún que otro objeto no identificable.

Realmente fue un estupendo regalo.  A pesar de…. ¡ Cómo disfruté! Cientos de muebles maravillosos que contemplaba con la boca abierta. Los armarios. Podría pasarte días mirándolos. Todos hechos a mano: con incrustaciones de metal, con formas, dibujos, pintados. Y  los baúles y las cajas, que me encantan, De todas las formas y tamaños. Las sillas, las mesas, las puertas, las puertas impresionaban. Puertas de castillo, trabajadas, elaboradas, pintadas, en fin, mejor os voy enseñando las fotos poco a poco y espero que las disfrutéis.

Y fijaos,  quizás podréis reciclar ese armario del trastero, o el de la abuela, o pintarlo de color, o encargar uno igual o como digo yo siempre: » si no puedo comprarlo…copiar en barato».

De todas formas, estos muebles se exportan y envían a cualquier destino.  ( He tenido que reducir las fotos pero si alguien quiere que le envíe alguna en concreto para verla mejor…no problema y tengo más )

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De mercadillos por Delhi.

Namasté. Y que mejor entrada que felicitando el nuevo año que acaba de llegar. Bienvenido 2015 desde este planeta llamado India.

Me reprochan que mi blog no tenga una continuidad. Es cierto. Pero no puedo contaros mi experiencia en este país por falta de tiempo. Han transcurrido tres meses desde mi llegada y dado el impacto todavía estoy adaptándome, si se puede utilizar esta palabra.

Poco a poco y día a día parece que empiezo a integrarme en esta nueva vida. A ver más detenidamente, a moverme con más libertad, a observar, escuchar y oler y mis sentidos están todavía  sobre excitados.

Es inimaginable. Ruido, suciedad, olor, color, mucho color, gente, gente, gente por todas partes, puestos de comida en cualquier lugar, música, telas, saris, luces, adornos y mercadillos.

Mercadillos en todos los barrios.  Cientos y cientos de puestos donde se vende cualquier cosa imaginable, tiendas muy pequeñas ocupando bajos que en nuestro país estarían cerrados y vallados por riesgo de derrumbe, vendedores en la calle, en fin, un enjambre de personas y mercancías en continuo movimiento.

Y una gran sorpresa. No he visto hasta el momento antigüedades. Me dicen que sí que hay, pero muy escasas. Los indios pudientes solo compran objetos  y decoran sus casas al estilo occidental.

¿ Que veo en los mercadillos? Ropa y telas indias, bolsos maravillosos decorados con pedrería increíble, pendientes collares, platería, oro, sandalias hechas a mano de pedrería, miles de pulseras de colores, aceites para quemar, té, pashminas de lana, de cahemir, camisas de lino, túnicas de algodón y seda de  todos los colores que me dejan con la boca abierta, pieles, saris y más y más.

También hay algunos por especialidades. Estuve en uno. Me llevaron a un edificio destartalado lleno de muebles y objetos indios. Los muebles de madera trabajados a mano. Algunos de los que aparecen en las revistas de decoración. La mayoría proceden del Rajastán, donde viven la mayoría de los artesanos.

Otro mercado llamado » El Mercado Ruso» porque ahí van todos los rusos a comprar pieles. Pieles de todas las clases y los modelos la mayoría son los mismos que las grandes firmas. Porque en India se fabrica para todas las firmas de lujo y de las marcas más reconocidas. Yo compré una cazadora de piel diseño Gucci. También compré una prenda de piel de badana con la etiqueta de una firma muy cara.¿ Porqué se venden?  Por exceso de producción, porque la etiqueta está torcida, etc,, pero la calidad de la piel y el diseño es el mismo .

Todos pensamos que lo que se fabrica en India es muy barato. No es cierto. Es barato lo que es de muy baja calidad pero lo bueno se paga. Los occidentales y los indios adinerados van a un mercado llamado Kan Market. Es el más caro. Y las tiendas de marca tienen sus productos con un precio más alto que en España, excepto dos: Levis y Pepe Jeans, aunque yo creo que la producción para India es diferente y la calidad inferior.

Como os podréis imaginar, disfruto mucho paseando por estos mercadillos. Solo un gran inconveniente. Los occidentales tenemos los billetes de euro pintados en la cara. Siempre te piden precios altos. Siempre «regateando», llegando incluso a conseguir la mitad del precio inicial. Pero cansa y mucho. Y comprador y vendedor hacemos el teatro. Así siempre.

Ahora mi cámara no va muy bien. Tengo pensado comprar una nueva y espero poder enseñaros algo de lo que os cuento.

También aprovecho para comentaros que si alguien esta interesado en que yo le envíe » cosas indias», preguntarme acerca de estos productos o cualquier otra información, que se comunique conmigo a través de mi correo, que a partir de ahora es desdelaindia14@gmail.com.

Se me olvidaba.  A los pocos días de mi aterrizaje, fui a una feria internacional que se celebra anualmente en Delhi. Todas las empresas de India que fabrican mobiliario, objetos de decoración y en general para el hogar, tienen stand aquí. Y me sorprendió mucho que NO ME SORPRENDIÓ lo que vi. Exceptuando algún stand con productos que no había visto, todo lo que estaba expuesto me resultaba familiar. En la mayoría de las tiendas de decoración  de nuestro país y de otras europeas ( había compradores franceses italianos, alemanes)  venden estos productos. Todos hechos en India y la inmensa mayoría «ideales de la muerte».

Por suerte, conseguí el libro donde figuran todas las empresas participantes. Una joya para interesados.

Aprovecho para desearos una mágica Noche de Reyes.

 

 

 

 

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INDIA. MI VECINO EL COCINERO.

Namasté. Tenía intención de escribir estas experiencias a diario y siguiendo un orden cronológico pero es imposible. No dispongo de mucho tiempo para poder hacerlo así y además, no influye en el contenido.

Os presento a un cocinero al que veo siempre que salgo a comprar por el barrio. Desconozco su nombre, como todos, porque para mí es dificilísimo recordarlos y pronunciarlos. La primer vez que le vi, me ofreció su producto con la mejor de sus sonrisas. Tiene un pequeño «restaurante» en la calle y su especialidad son como empanadillas rellenas de vegetales que fríe al momento. Mu hubiera encantado probarlas pero tengo que ser precavida y  juiciosa. Prohibido totalmente comer en los puestos callejeros de comida. La primera razón y más importante es por cuestiones de salud y limpieza. Es muy fácil que nuestro delicado estómago se resienta y acabe sentada en el wáter durante días. Otra razón es que en este país es muy, muy fácil que elementos extraños se asientan en tus intestinos y te contagies. No lo quiero ni pensar. Por eso, todas las precauciones son pocas. El agua, siempre envasada, incluso para lavar los dientes.  De todas formas, en dos o tres ocasiones ya me salté todas las medidas de seguridad y hasta ahora, sin problemas.

Cada vez que nos vemos, el cocinero me saluda con su mejor sonrisa y el otro día le pedí si podía hacerle unas fotos. Encantado, me dijo. Me presentó a su esposa y a su cuñado. Se mostraron muy amables , especialmente el  cuñado, que  me miraba con unos ojillos…jajajajaja.

Estas fotos no merecen comentario. Excepto los pocos restaurantes indios, a los que solo pueden ir los adinerados y los occidentales, por todas partes se instalan «cocinillas » así, tanto con puestos ambulantes como en locales inmundos. Todos viejos, sucios y destartalados. Hay miles de ellos.

Una anécdota curiosa. Un día me saludó como siempre: Good morning, how are you? Siempre le contesto lo mismo. Fine, thank you. Only fine, not very fine? No jajaja, only fine. Y me mira como diciéndome; no, tiene que estar muy very fine, muy bien, no solo bien.

Supongo que lo habéis entendido. Buenos días , como esta?, Bien gracias, le contesto. Solo bien? no muy bien?, me pregunta extrañado. No, jajaja, me rio, solo bien. Y mueve la cabeza con desaprobación.

Y hoy, de nuevo, la misma pregunta pero… Today very fine?  Hoy más contenta? Un día iré y le diré: I am ver ver very fine. A ver como reacciona.

Una de las fotos de su restaurante  muestra un pequeño altar: la cabeza de un buda y fotos de candidatos políticos. ¡ Teníamos que aprender! Ofrecerlos a los Dioses para limpiarlos de toda corrupción y que los ayudasen y favoreciesen para servir mejor a los ciudadanos. Jajajaja, quien vería  los políticos en la Iglesias.

En otra foto podéis ver un cartel de candidatos y allí está él, quiso que lo fotografiara. Se le veía muy  orgulloso.

Y el comedor… tiene dos. Uno exterior y otro interior. Aunque hasta ahora nunca vi alguno con televisión. Un lujazo.

Ah, se me olvidaba. Este «resturante» se encuentra situado debajo de un árbol.

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INDIA. LA LLEGADA

Hola. Por fin estoy aquí, en New Delhi ( India). Después de un año y medio de espera, todo se resolvió en apenas una semana y cuando me di cuenta, estaba en el aeropuerto de Roma esperando el avión con destino La India. Por cierto, no fue difícil encontrar la puerta de embarque; nos limitamos a seguir a los numerosos viajeros con aspecto de indios. Sus vestimentas y turbantes los delataban.

El vuelo fue nocturno así que cenamos en el avión y la primera sorpresa. Todos los pasajeros de nuestro alrededor pidieron whisky antes de cenar. Al parecer son muy aficionados.

El viaje transcurrió con total normalidad; dormimos casi todo el trayecto y unas nueve horas después aterrizamos. En el aeropuerto lo que más me llamó la atención es que una mayor parte esta enmoquetado.

Nos estaban esperando y empieza la aventura….

 

 

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